Desde que era pequeña siempre tuve facilidad para mezclar y aplicar colores, las clases de biología o historia donde nos ponían a pintar un ecosistema o el mapamundi eran mis favoritas.
Toda mi vida tuve una gran conexión con el arte, sin embargo, cuando llegó el momento de elegir una carrera sentí miedo pues aunque era evidente que tenía “la vena artística” siempre estuve frustrada por no saber dibujar.
Estando en la facultad de diseño muchas veces me sentí desilusionada y desorientada pues era la peor en clases como dibujo artístico y dibujo anatómico 
Años después, cuando terminé mis estudios me fui para Buenos Aires, lugar mágico al que le estoy profundamente agradecida por despertar cosas que no sabía estaban guardadas en lo más profundo de mi ser.
La cercanía con las librerías, el cine, las constantes exposiciones, los recitales de música y toda esta atmósfera que se respira allí hicieron crecer en mí las ganas de dibujar (Gran reto).
Fue en Buenos Aires donde hice mis primeros intentos, allí empecé a explorar texturas, sombras, colores y fue este mágico lugar cerca a la calle Cortázar donde empecé a reinterpretar frases de literatura para convertirlas en dibujos.
Poco a poco fui trabajando en desarrollar un estilo propio, si bien es cierto que no podía dibujar un paisaje con sus formas, luces y sombras perfectas. ¿Por qué no reinventarlo para desde mi punto de vista transmitir lo que ese paisaje causaba en mí?
Fue así como descubrí que mis dibujos podían transmitir algo más, eran una pequeña ventana para ver el mundo de una forma diferente.En ese momento nació la necesidad de compartirlo con mucha gente y fue así junto de la mano de Elizabeth Rojas y de ustedes como poco a poco fuimos armando lo que hoy es #izymagú 💕
Cada día de nuestra vida es único e irrepetible, no te quedes esperando el momento adecuado para empezar, derrumba las barreras mentales y transforma todo lo que pasa a través de ti.

Cuéntanos ¿Qué es eso que siempre has querido hacer y no te atreves?